Estamos acostumbrados a hablar de disrupción cuando la conversación gira en torno a los negocios, en torno a la influencia de la tecnología en los mercados o en torno a innovación y emprendimiento.
Sin embargo, la disrupción puede ir, y de hecho va, más allá, y puede alcanzar a los hábitos y comportamientos sociales y los valores morales. Y, de hecho, recientemente he descubierto el concepto de tecnologías socialmente disruptivas (‘socially disruptive technologies‘) que es el objeto de este post.
Disrupción tecnológica
Antes, y de manera muy breve y no especialmente académica, recordar que, en el ámbito de la innovación tecnológica y de los negocios, se considera que una tecnología es disruptiva cuando, de alguna forma, cambia las reglas del juego de ese mercado, posibilitando nuevos productos y servicios, nuevos entrantes y, sobre todo, desafiando los modelos de negocio establecidos, lo que pone en riesgo líneas de productos, empresas e incluso sectores enteros.
Tecnologías socialmente disruptivas
La idea de tecnologías socialmente disruptivas, no es tan diferente en su núcleo a lo anterior, pero ahora el ámbito es el impacto social y también ético.
He descubierto el planteamiento leyendo el libro ‘Social Robots and Cultural Sustainability‘ editado por Raul Hakli , Sven Nyholm, Marco Nørskov y Sladjana Nørskov y, en concreto, en el penúltimo capítulo escrito por Sven Nyholm donde el autor dice, citando el eBook ‘Ethics of socially disruptive technologies. An introduction‘ en que el mismo es co-autor, que:
new technologies may also challenge or put pressure on social norms, some of the fundamental concepts we use (such as moral responsibility, personhood, agency, nature, and so on), as well as our conception of ourselves as human beings
En este caso, pues, tenemos un cambio profundo causado por la tecnología, pero cuyo objeto no son los mercados sino nuestras creencias y valores y la concepción de la propia naturaleza humana.
Y, como se ve, se hace este análisis en el ámbito de la robótica social que, como he expuesto en posts en este mismo blog y en cursos y presentaciones, trae, efectivamente, desafíos aún no resueltos a nuestras creencias y a cuestionarnos ciertos aspectos de la naturaleza humana.
Dimensiones para la valoración de tecnologías socialmente disruptivas
A la hora de realizar un análisis de este tipo de tecnologías, insisto que con un enfoque social y sobre todo ético, existe un modelo de siete dimensiones a tener en cuenta, un modelo que se explica en ‘What are socially disruptive technologies‘ de Jeroen Hopster.
Las dimensiones que ahí se sugieren, con algún comentario propio, serían las siguientes:
- Profundidad de los impactos: que, con un enfoque fundamentalmente ético, implica hasta qué punto la tecnología desafía o incluso cambia creencias, valores o normas socialmente muy arraigadas.
- Rango de los impactos: es decir, cuantos ámbitos de la vida humana se ven afectados por la tecnología en cuestión.
- Valencia de los impactos: simplemente, si los impactos son positivos o negativos. Digo simplemente, indicando que es fácil explicar qué es esta dimensión, pero en mi opinión, hay muchos casos en que esa valencia puede estar en discusión, precisamente por estar desafiando, como se decía en la primera dimensión, creencias y valores.
- Importancia ética de los impactos: es decir, hasta qué puntos los retos que plantea la tecnología son moralmente relevantes y si, por ejemplo, nos obligan, de nuevo como se decía en la primera dimensión, a reconsiderar nuestras creencias y valores.
- Nivel de incertidumbre: es decir, hasta qué punto están claros o no los impactos de la tecnología, considerándose más disruptivos los casos en que esos impactos están menos claros.
- Ritmo del cambio: o lo que es lo mismo, la velocidad a que se están produciendo los cambios
- Reversibilidad de los impactos: considerándose que, en la medida en que los cambios sean más reversibles, son menos disruptivos.
Se trata de un planteamiento de dimensiones que es razonable, y que ‘a toro pasado’ parece casi obvio. Y un planteamiento de análisis que, en el fondo, no difiere tanto de cómo podríamos analizar una disrupción tecnológica en marcados.
La necesidad de la reflexión ética
Antes de finalizar esta breve exposición, simplemente insistir en que este tipo de tecnologías nos lleva a replantearnos nuestros valores e, incluso, elementos de la naturaleza humana. Y que, además, al menos en mi opinión, abren debates éticos para los cuales no tenemos una respuesta consensuada.
A bote pronto diría que, en este campo caen, en efecto, tecnologías todas ellas con base de alguna manera en la inteligencia artificial avanzada como podrían ser la propia robótica social, pero también los avatares y humanos digitales o la neurotecnología y alguna tecnología de otros ámbitos como la edición genética.
Conclusiones
Las nuevas tecnologías pueden cambiar radicalmente las reglas del juego, no sólo en los mercados, sino también en nuestras creencias y valores. Y esto da lugar al concepto de tecnologías socialmente disruptivas, que cuestionan nuestro valores y creencias en modos para los cuales, con frecuencia, no tenemos una respuesta clara.







