Para cualquiera que me siga en mis medios digitales, no es nada oculto que me fascinan los robots.
Me han fascinado desde pequeñito, desde que leí los primeros relatos de robots de Isaac Asimov. Me fascinaron de adolescente o adulto joven cuando los estudié como parte de la asignaturas, no sé si de ‘computadores’ o ‘regulación automática de mi carrera en Ingeniería industrial
Y me han seguido fascinando desde todos los puntos de vista incluido el ético, que he desarrollado por estudio propio y por mi actividad en OdiseIA (Observatorio del Impacto social y ético de la Inteligencia Artificial) al frente del área de Relación Robots-Personas.
Así que no he podido dejar de asistir embelesado, a la par que reflexivo, a la explosión de los robots humanoides en medios y, cada vez más, en experiencias reales.
Sin embargo, sí que he abrigado alguna duda en bastantes momentos sobre sus plazos de adopción, casos de uso e impacto reales en la industria, en los negocios y en el ámbito doméstico.
Y por ello, ya en este blog he dedicado una serie de posts a especular sobre ellos. En concreto, en Marzo del año pasado, realicé una especulación sobre un eventual mercado para los robots humanoides que recogí en tres artículos:
- Especulando sobre un mercado para robots humanoides (I): proposición de valor
- Especulando sobre un mercado para robots humanoides (II): segmentos de clientes
- Especulando sobre un mercado para robots humanoides (y III): estrategias de desarrollo de mercado
Recientemente, uno de los actores que más están dando que hablar en el mundo de los robots humanoides, Figure, con su robot Figure 03 (F.03), ha saltado a los medios por una experiencia compartida en vivo por YouTube.
Y esa experiencia me hace revisitar algún aspecto de la visión de negocio de los robots humanoides.
La experiencia de Figure
La experiencia de Figure consiste en que ha puesto un equipo de robots Figure 03 trabajando ininterrumpidamente (el equipo, aunque los robots se turnan) en una tarea simple del sector logístico y en competencia con un equipo de personas humanas.
No he visto la descripción de la tarea (que seguramente esté en alguna parte y no difícilmente accesible) pero sólo con observarlo unos minutos creo que se deduce: al robot (o humano), le llegan por una cinta transportadora paquetes. Estos paquetes se presentan en dos formatos: por un lado lo que parecen unas bolsas de plástico de tamaño bastante uniforme, y, por otra, cajas de cartón de diversos tamaños.
Las bolsas o cajas contienen algo en su interior que parece bastante ligero. Y tanto las bolsas como las cajas llevan pegada una etiqueta de cierto tamaño.
Lo que hacen los robots (o los humanos) es, simplemente, colocar tanto bolsas como cajas de forma que la etiqueta quede en la parte inferior, mirando hacia abajo, y luego empujan a la bolsa o caja para que siga su camino por la cinta transportadora.
Imagino que, en una línea de producción, más adelante hay algún lector de esas etiquetas (quizá otro robot) que necesita que éstas se encuentren boca abajo
En el momento que esto escribo, aunque se puede ver todavía la emisión en directo, creo que no existe un vídeo ya grabado, así que adjunto un vídeo anterior de Figure en que se ve a un robot haciendo una tarea similar.
Y, en el momento en que esto escribo, el equipo de robots lleva trabajando 6 días consecutivos (en concreto, 140 horas) y clasificado más de 175.00 paquetes.
Cuando vi a los robots, me quedé con la idea de que era una tarea artificial, de laboratorio, sólo para poner a prueba algunos aspectos de los robots.
Tras ver un video de los humanos haciendo la misma labor, empiezo a tener alguna duda de si se trata de una actividad artificial o, realmente, en centros logísticos hay personas haciendo exactamente esto o algo muy parecido.
Razonamientos sobre la proposición de valor
Cuando hace ya más de un año especulé sobre la proposición de valor de los robots humanoides, aportaba como un factor a su favor, la versatilidad y, como posibles factores en contra hablaba del coste, de la madurez tecnológica y del valle inquietante.
Dejo para más abajo el razonamiento sobre versatilidad y coste, pero quiero hacer un par de observaciones sobre los otros dos puntos.
En cuanto a la madurez tecnológica, creo que esta demostración muestra que, aunque quizá todavía para ciertos casos de uso aún nos falte un tantito, existen algunos otros casos de uso, como éste, en que ya es suficiente o estamos muy cerca con la capacidades actuales de robots humanoides.
He oído que el equipo de robots cometió más errores que los humanos (aunque desconozco las cifras) pero, con base en lo que he podido observar personalmente en la emisión en directo, está claro que los robots cometen pocos errores. Esto quiere decir que, a poco que se mejore el algoritmo o se les entrene más, pueden estar al nivel humano o superior. Es más, especulo que si ponemos a dos equipos de robots en serie, haciendo lo mismo, la tasa de errores será mínima, aunque eso duplicaría el coste.
Y, si eso es así, si los robots son capaces de realizar la tarea razonablemente bien, y si es una tarea real, sólo hay que razonar el aspecto económico que viene luego.
En cuanto al valle inquietante, observo que el diseño de Figure, como el de Optimus, como el de Atlas y como, en general, el del resto de propuestas de robots humanoides, lo evitan claramente. Aunque el robot es humanoide, no tiene cara ni intenta extremar para nada el parecido con un humano. Es decir, evitan el valle inquietante, lo que tiene mucho sentido.
Razonamientos sobre el mercado y el sector industrial
En cuanto al mercado (segmentos de cliente), entre los que consideraba hace un año, mostraba alguna reserva con el sector industrial, sobre todo porque pensaba (en el fondo todavía tengo alguna reserva) si para ese entorno no pueden ser más adecuados los robots industriales más clásicos.
Estrictamente hablando, la demostración de Figure no es del sector industrial, sino del logístico, pero no parece un escenario demasiado alejado de casos de uso industriales, aunque, en el caso de esta demostración se centre en un caso extremadamente simple y la manipulación industrial muchas veces sea más compleja.
Lo que me pregunto, y no sólo desde la mera capacidad, sino desde factores más de negocio, si esta misma tarea no la podría realizar, por ejemplo, un ‘simple’ cobot.
Razonamiento sobre el caso de negocio
Pero quizá, lo más interesante, me parece, es razonar sobre el caso de negocio, es decir, sobre los aspectos económicos del mismo. La verdad es que los precios de los robots humanoides no se publican demasiado. Creo que, en parte, es porque los mismos fabricantes están intentando decidir su precio y, por otro, porque, en general, son altos y no les conviene mucho publicitarlos.
Desde luego, hay que pensar en varias decenas de miles de dólares o euros.
No veo en la web de Figure el precio de su robot Figue 03, pero en humanoid.guide aparece un precio de 130.000$. Sin embargo, en más de un sitio he visto declaraciones de precio objetivo (insisto que es un precio objetivo) para robots humanoides de en torno a los 20.000$ – 30.000$.
En la demostración que vemos, el equipo de robots sustituye a humanos que, entiendo, por el tipo de tarea, no serían muy cualificados y no cabría esperar una remuneración muy alta. ¿Podríamos pensar, por poner números redondos, en un coste del humano de 25.000$ – 30.000$ anuales?
Dado que el robot trabaja 7×24, podríamos decir que sustituye a tres turnos de trabajo humano (es decir, entre 75.000$ y 90.000$ anuales). Pero es cierto que, también, se necesita más de un robot (aunque sólo sea para que recarguen baterías). De todas formas, si este escenario se reprodujese a escala, creo que podríamos despreciar el tiempo de recarga (podría haber muy pocos robots recargando mientras el resto trabaja) con lo cual, en media, saldría poco más que un robot por línea de producción, es decir, poco más de un robot por cada tres humanos. Es decir, no creo nos equivoquemos demasiado si pensamos en que un robot sustituye, casi, a tres humanos.
Digamos, por ejemplo, que sustituye a 2,5 humanos, es decir, ahorra unos 200.000$ al año. Aunque ahora mismo este análisis tan a ‘bote pronto’ no parece ni mucho menos definitivo (habría que considerar más costes y circunstancias), sí parece que en menos de un año, el robot podría estar amortizado. ¿Cuánto es el tiempo de vida de un robot humanoide? No he oído ninguna referencia al respecto, pero parece razonable pensar que nos situamos en el orden de varios años.
No quiero, ni mucho menos, trasladar esta conclusión como rigurosa, ni definitiva, pero sí parece que los números pueden empezar a salir.
Versatilidad y economías de escala
Y es el momento de recordar el tema de la versatilidad.
La versatilidad de los robots humanoides, su capacidad para ser empleados en casos de uso muy diferentes, les facilita el llegar a alcanzar despliegues masivos y, sobre todo, producciones masivas que, con las curvas de aprendizaje y economías de escala que eso supondría, parece que hacen pensar en una bajada muy relevante del precio, quizá hasta esos 25.000$ o 30.000$ que se plantean como objetivo.
Y, en ese escenario, y a falta de análisis más detallados y rigurosos, creo que el caso de negocio sale sobradamente positivo.
Hay una regla muy sencilla: si valoramos en 25.000$ o 30.000$ la remuneración de un trabajador poco cualificado, y se llega a conseguir que ese sea, precisamente, el coste de un robot humanoide, tenemos un ‘coste similar’ de robot y humano, pero con dos particularidades a favor del robot:
- Por un lado, que un robot puede trabajar en 7×24 o casi, es decir, que casi sustituye a tres trabajadores (en tareas en que realmente sea aplicable un trabajo continuo)
- Que el coste del robot es una inversión, que aplica el primer año. Aunque posteriormente sea preciso asumir costes de mantenimiento, los costes en años posteriores parece que deben ser mucho más bajos que el primero y eso mejora aún mucho más el caso de negocio
Según eso, parece que, si se alcanza realmente el coste objetivo de los 25.000$ 30.000$ en el robot humanoide, creo que el caso de negocio va a ser muy rentable.
Insisto en que estas son valoraciones ‘a vuela pluma’, no un análisis riguroso, así que no quiero que se entienda como una conclusión definitiva.
Sí me quedo con las ganas (a ver si en algún momento lo hago) de estimar cómo veríamos este caso de negocio si, en lugar de un robot humanoide, usásemos un robot industrial tradicional o, casi mejor, un cobot.
La credibilidad
Pero hay algo que quiero sacar en conclusión de todo esto, y es lo relativo a la credibilidad de las robots humanoides.
Una demostración como la de ‘Figure 03’, en directo, durante muchos días, es una prueba de que estamos ya más allá de los meros vídeos demostrativos, y que, aunque aún se produzcan errores, aunque aún haya muchas cosas que afinar, el funcionamiento de los robots humanoides empieza a ser ya una realidad, y que empieza a ser bastante creíble su viabilidad técnica para muchos casos de uso.
Y, por otro lado, y a falta de cierta estabilización de mercado (me refiero en realidad a estabilización de costes y precios), empieza a ser creíble que los casos de negocio puedan salir y que el uso de los robots humanoides pueda llegar a ser (o sea ya en algunos casos) económicamente rentable.
No obstante, aún nos queda mucho que ver, y creo que, de hecho, veremos mucho en los próximos meses.
Conclusiones
Aunque los robots humanoides aún están en evolución tecnológica y no completamente maduros, demostraciones como las de Figure 03 empieza a hacer creíble que los robots humanoides pueden cubrir con éxito casos de uso reales y que pueden ser económicamente rentables.







